Una casa de palabras

Un hábito de mis preferidos es prender una vela en el frasco pequeño junto a un té rojo de la lata verde. Así se enciende el escritorio y salgo al encuentro de la aventura de las palabras, cuando las horas apremian y los protocolos tienen su espacio. Sucede en un cuaderno con tapa de musgo que llevo conmigo en una bolsa que provoca historias, que también transporta un libro sobre la sincronicidad y un diario poético de viajes, en todos mis pasos y por el momento. Inevitable que suceda la magia si me deslizo con un cofre que almacena tales mariposas y un labial anaranjado. El cofre tiene un título sugerente: “Leer te da alas”.

Las tres llamaradas — libro, cuaderno, bolsa — han visto la luz en un hogar que repentinamente ha perdido las fronteras, los acentos y la cuenta de las palabras que ha visto volar. Unas adorables niñas inquisidoras hemos provocado la mutación, porque hablamos allí de nuestros miedos sin temblor en la voz, y en círculo nos hemos sanado. Hemos determinado que las infusiones hacen las veces de pactos que desafían planisferios, y también que las despedidas y bienvenidas deben ser incontables para siempre, incalculables, como los puntos que nos unirán en los mapas que lanzaremos al aire.

Hoy La Casa de las Poetas se expande y alcanza nuevos horizontes que no tienen líneas predecibles o calculables. Atravesamos océanos en barcos de papel.

II

Mis piernas se mueven
como mi mano escribe
y no puedo dejar fija la vista, ¿Te das cuenta?
Estoy mirando al aire
y aunque no lo pueda explicar,
intento plasmar
lo que me atraviesa ahora, ya ya ya
y por eso me detengo,
abro el cuaderno
como acto de rebeldía.

La mirada se pierde, ya lo dije
porque no puede hacer otra cosa. 

Lo fijo y lo prefijado
me retuercen la sangre
o la vuelven como agua.
Pero el cambio es tan justo
es tan libre y democrático
y abre puertas azules,
de chapa casi al caer
tanto como abren portones
enormes
de hierro forjado y roble.

Instrumento

Si es mi luz la que te salva,
entonces recomponete sin pausas.
Si  tu nombre habla de crecimientos,
entonces sos ideas anidadas por siglos
en la oscuridad que guardabas
entre tus puños cerrados.

Me infiltré en ellos,
los desdoblé con versos
y les dejé mientras me iba
la textura de mi pelo.

Tengo ahora por seguro
que tus semillas se quebrarán
y tendrán forma de melodías,
de tu desorden al improvisar
y darán flores de madera blanca
con las que crear un nuevo instrumento
que será nuestro nada más.