II

Mis piernas se mueven
como mi mano escribe
y no puedo dejar fija la vista, ¿Te das cuenta?
Estoy mirando al aire
y aunque no lo pueda explicar,
intento plasmar
lo que me atraviesa ahora, ya ya ya
y por eso me detengo,
abro el cuaderno
como acto de rebeldía.

La mirada se pierde, ya lo dije
porque no puede hacer otra cosa. 

Lo fijo y lo prefijado
me retuercen la sangre
o la vuelven como agua.
Pero el cambio es tan justo
es tan libre y democrático
y abre puertas azules,
de chapa casi al caer
tanto como abren portones
enormes
de hierro forjado y roble.

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