Una mujer complicada, NY en navidad

Dejo la ciudad mirándola de lejos a través de las nubes alargadas y amorfas, realmente inexpresivas. La dejo sin sentir más melancolía que la de haber dejado tanto por conocer, por ver, por escuchar, y con cierta culpa por no haberle dado más posibilidades, pobre. Bah, pobre yo, digamos…¿A ella qué le importa? Si es tan helada, indiferente, dura.

Estuvimos a solas el tiempo suficiente para intercambiar unas pocas palabras, palabras un poco ásperas, reconozco, porque no me había caído bien ya desde el primer momento. Con toda su suberbia y su magestuoso desinterés, Nueva York no se molestó nada en hacernos sentir bienvenidos. Para la “primer impresión” que tanto cuenta, nos mostró sin dudarlo sus edificios enormesfríosintimidantes, dejando en claro desde el primer momento quien iba a mandar en esa relación. Bien de mina.  NY para mí es mujer, es histeria, inmutación, es fortaleza y sutileza. Y exactamente así siguió el resto de los días, siendo por momentos amistosa, dócil, nos dejó conocer esos rincones en los que sentirse (masomenos) a gusto. Pero sin dejar que entremos demasiado en confianza, enseguida todo su orgullo, si mirada desafiante. Lo inabarcable, lo duro, lo lejano, lo inquebrantable. No le importaba que estemos ahí, ella iba y venía siendo el eje del encuentro. Jugaba con el tiempo que nos faltaba, las cuadras larguísimas, las miradas cargadas de apuro, de enojo, de disconformidad y de vacío. ¿Todos sienten a esta ciudad así, cierto? ¿Los villancicos y los gorritos rojos son pura postal, no es verdad?

_MG_8662 _MG_9119Evidentemente necesitabamos un momento para estar solas. Ella y yo.

Nuestra primer cita fue un viernes a la noche. Yo no me tomé el trabajo de ponerme linda, demasiado frío, demasiadas ampollas en los pies de caminarla. Ella tampoco se puso muy elegante, y además lo primero que hizo fue dejarme envuelta en un mar de gente inesperado, como un balde de agua fría. “¿Creías que te iba a dejar mis calles para vos? Voy a vaciar el Madison Square Garden ante tus pasos”, dijo, siempre tan dominante. Paciencia. Leyendo mis pensamientos suplicantes de benevolencia, después de un rato me dejó sola, solísima con sus calles amplias, tan amplias como frías, literal y metafóricamente. El frío, el frío, ¡EL FRÍO! Caminar hasta no sentir las ampollas en los pies, cubrir hasta el último milímetro de mi piel para no sufrir tanto el frío, preguntar en todos los idiomas donde puedo encontrar el lugar, la dirección, el sonido. Satisfecha, la ciduad me dejó encontrar un refugio, el que estaba buscando, un subsuelo musical donde descontracturarme, al fin calor, al fin cerveza, al fin música. Sentarme y respirar, feliz de llegar, de ver a los instrumentos y la gente esperando. Músicos a escena. PLUM, el jazz más intenso y complejo me dejó suspendida en el aire y la desacatada melodía del saxo me dio la sensación de que sí, todo en la ciudad es así, intenso y complejo, frío y premio, frío y premio. Y ese fue todo el jazz que pude escuchar en esos días, pero no todo el calor.

El calor llegó como un regalo al día siguiente, el último día juntas, calor y calma me dio la ciudad (NY es mujer mujer, mutación natural). Creo que ella quiso dejarme algo de sabor dulce, no irme tan desilusionada. Me dio ese espacio que tanto necesitaba, acostada mirando el cielo a través de las ramas secas, y todo el sol sobre mí, por primera vez quizás. Nos dimos tiempo para ese pequeño placer de la necesaria pausa, que me devolvió la energía para la curiosidad y para volver a mí, porque ella me había dejado fuera de mí misma. La nena con el guante y el globo, la vista del río, las gaviotas y el sol, los ladrillos pintados, las bicis, el diseño al fin, lo poco preparado que para mí es escenografía.

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Bueno, es verdad…Podemos ser amigas.

Lástima que ya me voy.

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6 comentarios en “Una mujer complicada, NY en navidad

  1. Emiliano dijo:

    Yo creo que la única manera de querer mucho a Nueva York es ser de ahí, para apreciar lo que solo se puede apreciar en lo cotidiano y para perdonarle toda esa histeria y raye. O sea, que NY sea tu vieja y no una mina que te querés levantar.

    • Giuliana Snt dijo:

      Sí, tiene sentido! La metafora es perfecta jajaja. Igualmente, creo que las grandes ciudades son masomenos parecidas en que despiertan amor y odio constante. Apreciar lo cotidiano neoyorquino también debe ser heavy eh…Como con la vieja de uno, exactamente. O como con Baires, que viene a ser mi vieja!

  2. federico percibal dijo:

    me encantó Giuli ! la verdad que es una relacion un poquitin hisrtérica con esa mujer. Tanto que al igual que con las de carne y hueso, termina quedando un recuerdo calido sin tener mucho porque . igual proba a volver en una estacion mas amable…te felicito como siempre por tu humor sensible

    • Giuliana Snt dijo:

      Gracias Fede! Tal vez en primavera la agarro más romántica y mejor predispuesta, cierto. Me tendrá que invitar de alguna manera bastante tentadora para que vuelva jajajaja.
      Abrazo enorme, espero verte pronto!

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