H de Habitando

La llamativa sincronía que tengo con el hermoso, fabuloso, inspirador taller de escritura que estoy haciendo on-line (Norte de Papel, ya hablaré más adelante de él en otro post) hace que muchas cosas bastante particulares se den simultáneamente, como para que no me quede escapatoria a la reflexión sobre los espacios, las ciudades, los lugares, los no-lugares. Sucede una mudanza temporaria en medio de toda esta apertura sensorial, mental, de letras. De casa, de barrio, de concubinos, de transportes, de mascotas, de todo lo que conlleva una nueva vivienda.

Estuve pensando mucho en que es “eso” que hace que una casa de repente sea un casa, o que nunca lo sea, o que enseguida sientas que un lugar te pertenece…¿Qué hay? Pero tengo que seguir sobre eso, como primera instancia tengo algunas percepciones más rápidas…

¡Los ruidos de ahora son tan tan abrumadores! La ciudad es un gran vecino molesto y ruidoso que amanece temprano y enloquece al atardecer, y que en realidad no se va a dormir nunca. Ir a comprar pilas y pegamento a la farmacia después de medianoche no pasa en todos lados. Recoleta en este momento, mientras cae el sol, es el latir de un maratonista agitado. Es la vibración de toda la ciudad que se viene a reunir acá, me parece. Afuera caminan las señoras que aprovechan tanto movimiento para hacer su salida del día, con tanto maquillaje y botox que la cara se les podría caer para adelante de tanto peso. Caminan por la plaza y yo, mientras vuelvo a casa a recluírme, pienso si es que las ridículamente cuidadas plazas son espejo de ellas,o viceversa. ¿El barrio habita a sus vecinos, o los vecinos construyen el barrio? ¿Hasta donde, desde dónde? Las piedritas de la plaza se les meten entre los dedos de los pies, porque caminar por acá con esas sandalias sólo puede ser ocurrencia de una señora de recoleta.

Los herrajes enormes y las puertas macisas de maderas añejas me sientan tan cómodo, sin embargo. Me hacen pensar en los “mudos testigos que no sabrán cuando nos hayamos ido”. Gran Cortázar, ¿Vos paseabas por acá también, no? ¿Preferías la medianoche con los ladrillos húmedos o el amanecer piazzolesco de los semáforos y los colectivos que vuelven a las andanzas después de descansar silenciosos?

Puerta, pasillo, puerta. Mascotas. Olor. Ventanal. Patio. Jazmines y pis de gato. Gato, gato, gato, ¡Devolveme los jazmines! Miro para arriba y veo un túnel, un túnel con cuevitas y cuevitas igualitas, y después el cielo. Bueno, los cables primero, después el cielo. No es el mismo que miraba mientras escribía en la plaza de mi barrio, no, imposible. Mucho menos el mismo que nos acompañó caminando por la costa de Rocha. El cielo que se ve entre los picos de Mendoza no puede ser este que estoy viendo hoy, azul, indeciso, lejos, túnel. Como para no vivir de viaje día a día, ¿No? El cielo te obliga, si lo querés mirar.

Afuera zumban y zumban un millón de colectivos. Acá estamos en otra. En uno de los extremos del túnel, Aquiles, _______ (odio tanto el nombre del gato que nunca me lo acuerdo) y yo. Pero ellos están en su casa, y yo todavía estoy conociendo las texturas de las lámparas, los almohadones de los muebles y los cajones de la cocina. Miro la caja de herramientas adelante mío, toda macisa, rústica, como me gusta a mí, pero que fue de un abuelo que no es mío, y pienso que en realidad no tiene que ver con eso…

No me defino, ¿La clave del habitar está en el afuera o en el interior? ¿Habitamos todo igual? ¿Conocemos el espacio interior como conocemos la ciudad? Trato de prestar atención a los procesos, a las percepciones, a los sentimientos, los recorridos, la holgura.
Y ahí vamos…

Fermín es el nombre del gato, pero lo odio porque me hace acordar al mayordomo de El Matadero, tan enorme y aterrador.

Anuncios

6 comentarios en “H de Habitando

    • Giuliana Snt dijo:

      Sin duda que sí! En pleno proceso es tan divertido ver como un detallecito es señal del cambio de manera de habitar un lugar…
      Me estoy divirtiendo con esas cosas, y las preguntas se van desdoblando hasta que ocupan toda la ciudad entera.
      Otro abrazo 🙂

    • Giuliana Snt dijo:

      Que bueno, gracias!!!
      Creo que el nombre me impresionó porque el personaje del libro llegó primero que la canción jjajaja la profe de literatura debería haber tenido más consideración (con rima y todo, ja!)
      Abrazos grandes que abrazan mochilas también!
      🙂

    • Giuliana Snt dijo:

      (Cara de indignada) Pará Magalí, no te das cuenta que todavía no pude nisiquiera procesar todas las reflecciones de tu (su) tallercito? Te gusta explotar cabezas, ¿No? ¿Eh? ¿Eh? (Señalando tu pecho con el dedo, invasiva)

      Jajajjaja no puedo dar una respuesta inteligente en este momento de la semana y me hago la amenazante (?)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s